domingo, 12 de junio de 2011

LLEGADA A CANCUN, MEXICO

Siempre escuchábamos decir a los argentinos: “nos vamos a Cancún de vacaciones” y pensábamos: porque a Cancún?, que tendrán esas playas??

Claro, ahora entendimos que en nada se parecen las playas argentinas con las del Caribe; su arena blanca y suave como la harina y el agua de un color turquesa o azul marino dependiendo los días; las nubes del mismo color del mar como en los dibujitos animados.

cancun

Allí en Cancún nos esperaban Saúl y Úrsula. A Saúl lo conocimos en Alaska y con el y otros viajeros llegamos hasta Prudhoe Bay, donde se termina la carretera. Como cientos de personas que conocemos en el camino, nos dijo: cuando anden por Cancún me llaman y se quedan en mi casa; yo vivo en la selva, lejos del centro.

Y así fue como llamamos a nuestro amigo y nos quedamos en su maravillosa casa, en medio de una pequeña selva, un semana disfrutando y descansando. El primer día nos recibió con unas ricas arrecheras a la parrilla y al día siguiente para agradecerles su recibimiento amasamos unas ricos espaguetis con la ayuda de la pasta linda, que nos viene acompañando desde Estados Unidos.

Todos los días íbamos al centro en busca de un lugar donde vender los libros, nos renegábamos un poco porque en esta ciudad no se permite la venta en la calle.  pero cuando veíamos el  mar,nos olvidábamos de las ventas, nos poníamos la malla (traje de baño) en el auto y salíamos como niños dispuestos al chapuzón.

Aunque no sea la primera vez, que alguien nos grite de auto a auto, preguntándonos de donde son?, van o viene? a poco que en ese carrito??, llegando a la zona hotelera de Cancún se arrima un auto y nos preguntan: chicos de conde son?, pero esta vez nos era familiar ese acento. Tras nuestra respuesta obvia, Fernando y Daniela nos  invitaron a comer a su restaurante “La Linda”, un agradable lugar con una ambientación cálida y rica comida. Esta vez hicimos una excepción a la típica parrillada que siempre extrañamos; Samy comió una milanesa a la napolitana y Pelu una cazuela de mariscos como esas que hace papa Rogelio.

Y para seguir de fiesta a los dos días Saúl y Úrsula nos invitaron a un almuerzo con sus amigos en el patio del departamento con una hermosa vista al mar Caribe e Isla Mujeres. A los pocos minutos ya nos habían incorporado como parte del grupo y mas aún cuando les empezamos a contar de nuestro viaje y salieron a ver el auto que estaba debajo de una palmera a la sombra.

Saúl y Pelu se encargaron del asado. Empezaron con unos choripanes y siguieron con unas riquísimas arracheras (para nosotros sería el vacío pero abierto a la mitad y sin el pellejo) y por supuesto acompañado por un rico chimichurri, salsa que disfrutan mucho los mexicanos. El almuerzo se extendió hasta las diez de la noche cuando se acabó el ultimo corte de carne.

Pasamos unos días hermosos en Cancún, después de disfrutar la playa nos íbamos a la casa de Saúl para continuar en la alberca o pileta como le decimos en Argentina.

Una mañana salimos con Saúl a remar en kayak por los manglares de la laguna. La mañana se presentó fea y con algunas lluvias pero a media mañana brilló el sol y el paseo se hizo muy placentero y divertido. Lastima que no pudimos retratar este momento; se nos quedó sin batería la cámara de fotos. Quedaron en nuestras retinas los angostos pasadizos entre manglares sin saber que había del otro lado, con agua transparente y diferentes especies de peces.

Nos queda por recorrer toda la Riviera Maya.

2 comentarios:

Victor dijo...

jajajaja si es lo que le digo a mi novia jajajaja, el arena de aki es diferente ala de veracrus o de acapulco es total mente diferente, lo unico malo de cancun que todo es artificial quieren una playa natural, vayana mahahual se los recomiendo mas para un lindo atardeser los chetumaleños siempre vamos para aya en semana santa namas que siempre se llena por aya keda como a 1:30 horas de chetumal.

David dijo...

Sin duda, desde el momento que uno llega a Cancun, mexico comienza a vivir unas vacaciones increíbles. Es un destino paradisiaco para descansar y disfrutar, y me encantaría regresar allí, para disfrutar de sus playas y bañarme en el agua