la llegada a Bolivia fue un poco inquietante por lo que nos habían contado otros viajeros.
Teníamos que tener cuidado porque nos podían llegar a cobrar trámites del auto, que no debíamos pagar. Y fue así, en el primer peaje nos cobraron 2 peajes de 5 bolivianos y aparte 10 bolivianos mas por entregar una planilla. Obviamente tuvimos que negociar y después en toda la estadía no pagamos más ningún papel.
A medida que fuimos avanzando nos relajamos y empezamos a disfrutar del hermoso paisaje boliviano. Desde Tupiza a Uyuni el camino fue de ripio y todo en subida. La altura máxima que llegamos fue de 4240 metros sobre el nivel del mar. Hay que destacar que el auto se la re bancó y subió sin ningún problema, además de la muñeca del conductor.
Por fin llegamos a Uyuni. Nuestro destino era el salar mas grande del mundo. Teníamos muchas expectativas al llegar y fueron cubiertas satisfactoriamente.
Es un hermoso lugar y mucho más al atardecer y al amanecer cuando el reflejo del sol torna rosado el salar. Hicimos campamento en el medio del salar, donde merendamos y nos cocinamos una rica sopa. Luego observamos la luna y las estrellas.
Pudimos realizar la travesía gracias a la buena onda de nuestros amigos bolivianos, que son guías en el desierto. En los lugares de descanso se juntaban todas las 4x4 y nuestro 2x2 admirado por todos.
Se acercaban los choferes de las 4x4 y observaban debajo del auto sorprendidos de que los seguíamos por los caminos donde ellos pasaban.
En Bolivia después de 12.500km pinchamos el primer neumático y en una huella de arena, saliendo para Chile por una ruta nacional nos encajamos. Por suerte venían atrás las 4x4 y una de ellas nos ayudó a salir con un pequeño empujón.